martes, 21 de febrero de 2012

Etimología y significado de la palabra "crédito"


En mi primer post real de este naciente blog, quiero empezar abordando cosas sencillas, básicas, pero a la vez útiles, para quienes nos dedicamos a trabajar en el mundo del crédito y las recuperaciones. En ese sentido, creo pertinente comenzar por hacer una pequeña reflexión sobre el origen de la palabra crédito.

La palabra crédito viene del latín credititus (sustantivación del verbo credere: creer). El concepto, desde su raiz etimológica, se basa en la confianza, en la fe que se deposita, bajo determinados parámetros de solvencia, sobre el cumplimiento de la obligación o promesa de pago de un prestatario o deudor.

Podríamos definirlo  formalmente de la siguiente manera:

Crédito es cuando una persona, llamada acreedor, facilita, en calidad de préstamo, un activo -bien tangible, liquido y/o servicio-; a otra persona llamada deudor, quien se compromete contractualmente a la devolución del valor de dicho producto en plazos periódicos acordados con el acreedor, más un tipo de interés, beneficio que percibe el prestamista por facilitar el disfrute presente del activo cuyo pago se realizará a futuro.

Una vez presentada la etimología y nuestra propia definición, veamos las acepciones que la Real Academia Española le da a la palabra:

crédito.
(Del lat. credĭtum).
1. m. Cantidad de dinero, o cosa equivalente, que alguien debe a una persona o entidad, y que el acreedor tiene derecho de exigir y cobrar.
2. m. Apoyo, abono, comprobación.
3. m. Reputación, fama, autoridad. U. m. en sent. favorable.
5. m. Situación económica o condiciones morales que facultan a una persona o entidad para obtener de otra fondos o mercancías.
6. m. Opinión que goza alguien de que cumplirá puntualmente los compromisos que contraiga.
7. m. asenso.
8. m. En la enseñanza universitaria, unidad de valoración de una asignatura o un curso, equivalente a un determinado número de horas lectivas. Me piden 32 créditos para preparar la tesis.
9. m. pl. Relación de personas que han intervenido en la realización de una película o un programa de televisión, que aparece al principio o al final de su proyección.
10. m. pl. Pan. y P. Rico. Expediente académico. Voy por mis créditos.


En el ámbito que nos ocupa, el financiero, las acepciones que atañen son la primera, la quinta y la sexta. Es decir, crédito como transacción mercantil per se, como nivel de solvencia y como indice de calificación o puntaje (scoring) de la responsabilidad financiera.

Sin embargo, existen otras acepciones. Coloquialmente se dice "no doy crédito", cuando algo resulta difícil de creer (credere). Vemos como en ese caso, el significado de la palabra guarda estrecha relación con su origen etimológico latino.

Pero volviendo al crédito como transacción mercantil, su importancia como elemento dinamizador de la economía es tal que el afamado historiador briánico de economía Nial Fergusson afirma que:

"La relación central que el dinero cristaliza es la que existe entre prestador y prestatario... ...sin el fundamento de las actividades de prestar y tomar prestado, la historia económica de nuestro mundo dificilmente habria despegado. Y sin la red, siempre creciente, de relaciones entre acreedores y deudores, la actual economía global se pararía en seco".

Tal afirmación cobra rabiosa vigencia en la actualidad, donde asistimos a una crisis global causada principalmente por el crédito: un colapso del modelo capitalista, un derrumbe de los mercados inmobiliarios, sobreendeudamiento desbordado, indices de morosidad históricos y una eurozona atravesando serias dificultades de deuda pública.

Esperemos pues que eso que encierra la esencia de la palabra crédito: la confianza, el creer, la fe, el "credere", reaparezca en nuestras agobiadas economías para que vuelva a ser motor de empleo y crecimiento.

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